lunes, 27 de abril de 2015

Acuerdo sobre el programa nuclear iraní provoca reacciones encontradas

Walter Steinmeier, Federica Mogherini, Javad Zarif, Alexey Karpov y Philip Hammond en Lausana
Las buenas noticias relacionadas con Oriente Próximo no abundan por estos días en la prensa internacional, pero este jueves se generó una que podría moldear el futuro de la región: Irán y el grupo 5+1 han sentado las bases para un acuerdo definitivo sobre su controvertido programa nuclear.
"Hemos alcanzado soluciones en los parámetros fundamentales de un futuro acuerdo exhaustivo respecto al programa nuclear iraní", anunció la jefa de la diplomacia europea Federica Mogherini en compañía del canciller iraní Mohamad Javad Zarif.
Las reacciones internacionales a la noticia no se hicieron esperar. Los líderes de los países que han participado en las duras negociaciones desde noviembre de 2013 saludaron el acuerdo y se mostraron esperanzados en que muy pronto se pueda firmar el documento final.
El jefe del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma de Estado (Cámara baja del Parlamento ruso), Alexéi Pushkov, destacó que los resultados alcanzados en las negociaciones son un logro diplomático de todo el Grupo 5+1 y no solo de EEUU.
A su juicio estas negociaciones evidencian "que el camino hacia un acuerdo razonado pasa por negociaciones y no por amenazas y presión militar", esto demuestra que "se puede resolver hasta los problemas internacionales más complicados si las potencias mundiales coinciden en sus enfoques".
Desde EEUU también se escuchan voces de respaldo al acuerdo alcanzado en Lausana. El director ejecutivo de la Asociación de Control de Armas de EEUU, Daryl Kimball, dijo a Sputnik que se trata de “un gran paso hacia adelante para ambas partes".

Además, países como MéxicoJapón, India y Turquía también manifestaron su satisfacción por el resultado de las negociaciones.
Sin embargo, queda mucho camino por recorrer para que el acuerdo alcanzado en Lausana se convierta en realidad.
En primer lugar, deberá resistir el escepticismo y las fuertes críticas que los sectores más conservadores de Arabia Saudí, EEUU e Israel ya han lanzado en su contra.
Si los negociadores logran sortear con éxito la carrera de obstáculos que les queda por delante, las potencias occidentales ya no tendrán argumentos para mantener las sanciones e Irán podrá restablecer los lazos comerciales y diplomáticos con el resto del mundo.
Por ejemplo, Rusia podría retomar el contrato firmado en 2007 para suministrar a Teherán los sistemas antiaéreos S-300.
Ígor Korótchenko, director del Centro ruso para el Análisis del Comercio Internacional de Armas, aseguró que "el contrato para entregar a Irán la nueva versión del S-300 es un contrato clave para Rusia y podría ser reanudado en las condiciones que Moscú y Teherán estimen idóneas".
A juicio del experto, Rusia podría convertirse en el principal proveedor de armas para Irán y venderle material bélico por hasta 13.000 millones de dólares, dado el "ambicioso programa de rearme" de Irán.
El descontento israelí
En Israel la noticia sobre el acuerdo alcanzado en Lausana no fue recibida con aplausos. El primer ministro Benjamín Netanyahu aseguró que “el acuerdo va a levantar las sanciones casi inmediatamente y esto va a ocurrir precisamente cuando Irán está ampliando su agresión y el terrorismo en la región y más allá de la región".
Agregó que su gabinete se opone fuertemente y de manera unánime al acuerdo que según él, le permitirá a Irán seguir desarrollando su capacidad nuclear y fabricar armas atómicas.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, calificó las negociaciones como un fracaso de la diplomacia internacional y "una amenaza directa e inmediata a la existencia de Israel".
También llamó a los israelíes a estar listos para actuar en caso de una amenaza nuclear iraní, sin esperar el apoyo de EEUU u otras potencias.
"Debemos actuar por nuestra cuenta y comprender que no tendremos el apoyo de EEUU u otras potencias; en las circunstancias actuales debemos decidir qué estamos dispuestos a emprender", escribió en su página de Facebook.
El acuerdo de Lausana estipula que Irán no construirá nuevas instalaciones de enriquecimiento ni reactores de agua pesada durante 15 años y limitará la cantidad de uranio enriquecido que posee.
Si Irán cumple todos sus compromisos, habrá un levantamiento paulatino de las sanciones. Sin embargo, es muy temprano para cantar victoria tal y como reconoce el vicepresidente de la Duma Estatal rusa (Cámara Baja) Nikolái Lévichev.
“En los tres meses restantes para firmar el acuerdo definitivo se abordará lo más difícil en términos de la cantidad, la calidad y el tiempo de realización de los detalles técnicos”, dijo.
Agregó que los acuerdos actuales permiten interpretarlos a favor de ambas partes y advirtió que a la hora de redactar un acuerdo definitivo no habrá esta unanimidad.
“Es solo el inicio de una gran puesta en escena”, concluyó el parlamentario.
Viejo Condor
Sputnik Mundo (SIC)

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