sábado, 29 de agosto de 2015

América Latina, mucha agua pero mal distribuida

Dominicanos reciben agua dulce durante sequía en el país

Las protestas por falta de agua en el municipio del Río San Juan, norte de República Dominicana, han puesto de manifiesto los problemas de algunos países de América Latina para proveer de este recurso a su población, pese a que la región alberga la tercera parte del agua dulce del planeta.

"Las causas más conocidas son las sequías y la contaminación, pero existen otras que también son cruciales, como la limitada eficiencia de las empresas de agua, la infraestructura en mal estado o inadecuada, la falta de inversión en operación y mantenimiento", aseguró Wambui Gichuri, gerenta de recursos hídricos para América Latina y el Caribe del Grupo Banco Mundial.
Las protestas dominicanas se produjeron la semana pasada a raíz del "mal servicio en el suministro de agua por parte del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados", al que los manifestantes definieron como "enemigo del Río San Juan y sus comunidades", según informó el Diario Libre.
En República Dominicana, 84,7 por ciento de la población tiene acceso al agua, indican cifras del Banco Mundial.
Las dificultades en la provisión de agua potable se registran tanto en grandes urbes –Lima, México DF o São Paulo—, como en zonas rurales.
"A pesar de los importantes logros alcanzados por la región en los últimos años, queda mucho camino por recorrer, en particular en las zonas rurales. Haití por ejemplo tiene menos de 50 por ciento de cobertura de agua potable (47,5 por ciento)", indicó Gichuri a Sputnik Nóvosti.
En cuanto a la contaminación, una práctica común en Haití o en Bolivia es la defecación al aire libre, con promedios de 38 y 49 por ciento, respectivamente, dijo la experta.
Luego de Haití, los países de la región con menor acceso al agua potable son República Dominicana, Perú (86,7 por ciento), Ecuador (86,9 por ciento), Nicaragua (87 por ciento) y Bolivia (90 por ciento).
Los países con mejor distribución y acceso al servicio son Uruguay (99,7 por ciento), Belice (99,5 por ciento), Argentina (99,1 por ciento), Chile (99 por ciento) y Brasil (98 por ciento).
Pero "incluso en países que muestran altos porcentajes de acceso a estos servicios, en muchos casos la población sigue experimentando serios problemas, como agua turbia, suministro intermitente o baja presión", advirtió la experta.
En cuanto al saneamiento, el Banco Mundial estima que solo 20 por ciento de las aguas residuales recolectadas en América Latina reciben tratamiento, "lo que genera importantes daños al ambiente".
Dominicanos reciben agua dulce durante sequía en el país
Dominicanos reciben agua dulce suministrada por autoridades locales durante sequía en el país
"Esta situación expone a la población a enfermedades, causa pérdidas económicas potenciales en los ingresos por turismo y bienes raíces y además representa una amenaza global para la seguridad hídrica", dijo Gichuri.
Para mejorar el manejo de los recursos hídricos se requiere una infraestructura adecuada, más inversión en sistemas de almacenamiento y distribución y una gestión más eficiente, según el Banco Mundial.
Por su parte, el biólogo Rafael Arocena, de la Facultad de Ciencias de Uruguay, señaló otros aspectos, vinculados a la creciente privatización de las riquezas hídricas.
En su opinión, es necesario "considerar el agua como un recurso público y un derecho fundamental que no puede ser objeto de lucro".
"Los Estados deben estar obligados a su preservación, tratamiento y suministro a todos los ciudadanos", dijo Arocena, experto en ecología fluvial y calidad de aguas, a Sputnik Nóvosti.
América Latina será una de las regiones más afectadas por el cambio climático, advierte la experta del Banco Mundial, debido al "posible aumento de las inundaciones y sequías, la reducción de la superficie agrícola y la probable pérdida de terrenos ubicados en zonas de baja altitud".
"Aún no se conoce el impacto de estos cambios en toda su magnitud, pero los expertos coinciden en que la disminución de las reservas de agua será uno de los primeros efectos en manifestarse y uno de los más dramáticos", dijo Gichuri.
Durante las últimas semanas, Argentina, Chile y Uruguay soportaron intensas lluvias que ayudaron a aliviar una larga sequía regional, pero según el profesor Arocena, "estos eventos puntuales no pueden por sí solos revertir una tendencia climática que es a largo plazo".
En los últimos meses, los efectos del fenómeno climático de El Niño se han sentido en toda la región, sobre todo en el Caribe.
En Puerto Rico, por ejemplo, la quinta parte del país está sufriendo una "sequía extrema", según el Monitor para la Sequía de Estados Unidos.
"La sequía que soportan algunos países caribeños es fruto de la disminución de la frecuencia de los huracanes, habituales en esta época del año en el mar Caribe, una de las perturbaciones de El Niño", explicó días atrás Rodney Martínez, director del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), en diálogo con Sputnik Nóvosti.
El Niño es un fenómeno climático irregular, que tiene lugar cuando se produce un calentamiento anormal en las aguas superficiales del océano Pacífico Ecuatorial, lo que altera la circulación atmosférica y modifica la dirección en la que soplan los vientos; estos a su vez tienden a disminuir su intensidad, generando un mayor calentamiento en el océano.
Martínez adelantó que los pronósticos internacionales prevén que El Niño permanezca hasta los primeros meses de 2016, "sin perjuicio de que se extienda hasta la mitad del año" próximo.
El Niño es la fase cálida del sistema oceánico atmosférico conocido como ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). La fase fría es La Niña.
Viejo Condor

Sputnik Mundo (SIC)

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