martes, 25 de agosto de 2009

La extrema derecha de EEUU hará todo lo posible por sacar del juego al presidente Barack Obama




Moscú, 25 de agosto, RIA Novosti. La extrema derecha de EEUU hará todo lo posible por sacar del juego al presidente de este país, Barack Obama, considera el ex presidente de Cuba, Fidel Castro


"No albergo la menor duda de que la derecha racista hará todo lo posible por desgastarlo, obstaculizando su programa para sacarlo del juego por una u otra vía, al menor costo político posible", destacó el líder de la Revolución Cubana en su reflexión "¡Ojalá me equivoque!".


Fidel Castro en su reflexión apuntaló: "Leí con asombro los despachos cablegráficos de fin de semana sobre la política interna de Estados Unidos, donde es evidente un desgaste sistemático de la influencia del Presidente Barack Obama. Su sorprendente triunfo electoral no habría sido posible sin la profunda crisis política y económica de ese país. Los soldados norteamericanos muertos o heridos en Iraq, el escándalo de las torturas y las cárceles secretas, las pérdidas de vivienda y empleos, habían sacudido a la sociedad norteamericana. La crisis económica se extendía por el mundo incrementando la pobreza y el hambre en los países del Tercer Mundo.


Tales circunstancias hicieron posible la postulación y posterior elección de Obama en una sociedad tradicionalmente racista.


No menos del 90% de la población negra, discriminada y pobre, la mayoría de los votantes de origen latinoamericano y una amplia minoría blanca de clase media y obrera, especialmente los jóvenes, votaron por él.


Era lógico que entre los norteamericanos que lo apoyaron se despertaran muchas esperanzas. Transcurridos ocho años de aventurerismo, demagogia y mentiras en los que murieron miles de soldados norteamericanos y casi un millón de iraquíes en una guerra de conquista por el petróleo de ese país musulmán que nada tenía que ver con el atroz ataque a las Torres Gemelas, el pueblo de Estados Unidos estaba hastiado y avergonzado.


No pocas personas de África y otras partes del mundo se entusiasmaron con la idea de que habría cambios en la política exterior de Estados Unidos.


Bastaba, sin embargo, un elemental conocimiento de la realidad para no caer en ilusiones respecto a un posible cambio político en Estados Unidos a partir de la elección del nuevo presidente.


Obama ciertamente se había opuesto a la guerra de Bush en Iraq antes que otros muchos en el Congreso de Estados Unidos. Conocía desde que era adolescente las humillaciones de la discriminación racial, e igual que muchos norteamericanos admiraba al gran luchador por los derechos civiles, Martin Luther King.


Obama nació, se educó, hizo política y tuvo éxito dentro del sistema capitalista imperial de Estados Unidos.


No deseaba ni podía cambiar el sistema. Lo curioso es que, a pesar de eso, la extrema derecha lo odia por ser afroamericano y combate lo que el Presidente hace para mejorar la imagen deteriorada de ese país.



Ha sido capaz de comprender que Estados Unidos, con apenas el 4% de la población mundial, consume alrededor del 25% de la energía fósil y es el mayor emisor de gases contaminantes del mundo.


Bush, en sus desvaríos, no suscribió siquiera el Protocolo de Kyoto.


Obama se propone, a su vez, aplicar normas más rígidas a la evasión fiscal.

Se informa por ejemplo que, de las 52 mil cuentas financieras de los ciudadanos de Estados Unidos en los bancos de Suiza, éstos suministrarán los datos de aproximadamente 4 500 sospechosos de evasión fiscal.


En Europa, hace pocas semanas, Obama se comprometió ante los países del G-8, especialmente Francia y Alemania, a poner fin al uso de los paraísos fiscales por parte de su país, para inyectar enormes cantidades de dólares norteamericanos en la economía mundial.


A casi 50 millones de ciudadanos que carecían de seguro médico les ofreció servicios de salud.


Al pueblo de Estados Unidos prometió lubricar el aparato productivo, frenar el creciente desempleo y volver al crecimiento.


A los 12 millones de inmigrantes hispanos ilegales les ofreció poner fin a las crueles redadas y al trato inhumano que reciben".


Según el líder de la Revolución Cubana, existen otras promesas que no enumera, ninguna de las cuales cuestiona el sistema de dominio capitalista imperialista y que "la poderosa extrema derecha no se resigna a medida alguna que en grado mínimo disminuya sus prerrogativas".


Viejo Condor

RIA Novosti (SIC)

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