jueves, 14 de mayo de 2015

Rusia y China marcan una nueva épocaRusia y China marcan una nueva época

Presidente de China, Xi Jinping y presidente de Rusia, Vladímir Putin durante el Desfile de la Victoria en Moscú



Es indestructible debido a su clima, su extensión, a la fácil adaptabilidad de su pueblo a las dificultades y a su convicción de la necesidad de defender permanentemente sus fronteras”.
(Otto von Bismark, 1815-1898)



Hay fechas que están destinadas para marcar el inicio de un nuevo ciclo en el desarrollo de la humanidad. La magnitud de la celebración en Moscú el pasado 9 de mayo del 70 Aniversario de la Victoria del Ejército Soviético sobre la Alemania nazi y el surgimiento de nuevas alianzas, significan el inicio de cambios en las estructuras geoeconómicas y geopolíticas internacionales.
El mundo unipolar dominado por la única superpotencia del mundo, Estados Unidos ya no tiene condiciones para responder a las necesidades y asumir responsabilidades que plantea el Siglo XXI. Hace poco el economista y el ex secretario del Tesoro de EEUU, Lawrence “Larry” Summers, afirmó que “mientras uno de los partidos políticos norteamericanos se oponga siempre a los acuerdos de libre comercio con otros países, y el otro se resista a financiar a las organizaciones internacionales, EEUU no estará en posición de moldear el Sistema Económico Mundial”.
Esta tarea requiere nuevas fuerzas, más dinámicas, más frescas, más realistas y orientadas al bienestar del 99 por ciento de la humanidad en vez del uno por ciento que reza el unilateralismo. En las actuales condiciones solamente el multilateralismo podrá asumir la responsabilidad de crear condiciones para la paz y la harmonía entre las diferentes culturas, religiones y sistemas de gobierno.
Precisamente por este camino estaban abogando a la humanidad, tanto los dirigentes rusos como los chinos, desde hace tiempo pero por separado.
El 9 de mayo pasado durante el Día de la Victoria sus fuerzas se unieron por primera vez. También fue la primera vez en 400 años que las miradas del águila y del oso ruso se tornaron del Occidente hacia el Oriente.
Así, en un día se frustraron todos los intentos de Barack Obama y de sus títeres de la Unión Europea (UE) de aislar a Rusia del resto del mundo, asustarla militarmente,  hacerla “chillar económicamente”,  producir descontento de su pueblo y crear condiciones para una revolución de colores. Pero, ni las sanciones económicas y financieras, tampoco la agresiva guerra mediática pudieron doblegar la voluntad del pueblo ruso que ha creado un anillo de seguridad natural alrededor de su presidente Vladímir Putin frente a una arremetida occidental contra su líder.
El presidente de Rusia acertó cuando dijo que “ahora, 70 años después, la historia de nuevo desafía nuestra racionalidad y nuestra vigilancia. No debemos olvidar que ideas de superioridad y discriminación racial originaron la guerra en la que se vio involucrado casi el 80 por ciento de la población mundial”.
En vísperas de este aniversario, los globalizadores “iluminados” utilizaron todos los medios a su disposición para distorsionar la historia y presentar al Occidente y en especial a EEUU como el verdadero vencedor de la Alemania nazi, relegando a Rusia a un segundo plano. Resultó, de acuerdo a su interpretación, que fue Winston Churchill el que doblegó a los alemanes en Europa y los soldados norteamericanos ganaron la mayoría de las batallas. Por supuesto, ignoraron que la Unión Soviética fue la fuerza principal y decisiva en la derrota del nazismo y que en aquella guerra murieron entre 27 y 37 millones  de soviéticos, es decir un 21 por ciento de su población.
Lo que ocultaron y ocultan los medios de comunicación globalizados fue que Norteamérica fue el principal inspirador de Adolf Hitler y su ideología nazi. El libro de Hitler Mein Kampf (Mi Lucha) se inspiró en el ensayo del magnate Henry Ford  “The International Jew”, varias de cuyas páginas el líder nazi simplemente plagió. Tampoco mencionan que la corporación norteamericana IBM creó para los campos de concentración nazi un fichero de los prisioneros. Al iniciarse la guerra el senador demócrata Harry Truman declaró a The New York Times que “si vemos que gana Alemania, entonces debemos ayudar a Rusia y si comienza a vencer Rusia, entonces debemos a ayudar a Alemania. De esta manera ojalá se maten entre ellos, entre más mejor. Aunque yo no quiero la victoria de Hitler bajo ninguna circunstancia”.
Tal era el apoyo a Hitler en los Estados Unidos al empezar la guerra (se puede ver en los periódicos de entonces), que aquellos que condenaban el fascismo eran perseguidos, entre ellos el famoso Charles Chaplin. No se desconoce la amistad del abuelo Prescott Bush, abuelo y papá de los ex presidentes George W. Bush y George H.W. Bush, era simpatizante abierto de Adolf Hitler y cuyas empresas participaron en la financiación de su régimen y abastecimiento de petróleo a la fuerza aérea nazi, etc, etc.
Los europeos tampoco quieren divulgar que la Fortaleza de Brest fue atacada por los soldados austríacos, que los militares nazis de Latvia aterrorizaron a la población de Bielorrusia, que la División Azul española, enviada por el dictador Franco, arremetió contra la ciudad de Pskov, que los rumanos combatieron contra los soviéticos en el Mar Negro y que en la Batalla de Kursk cada segunda tripulación de los tanques alemanes Tigr eran de nacionalidad checa. Todo esto quedó en el olvido debido a la política de distorsión de la información por la prensa globalizada.
Sin embargo, el mundo sigue adelante y se está acomodando a las nuevas condiciones geopolíticas y económicas. Estados Unidos y sus incondicionales de la UE se sienten frustrados al darse cuenta de que fueron precisamente ellos los que en su intento de aislar a Rusia económicamente y presionar a China militarmente, lograron unir a estos dos países económica y militarmente. Pues las dos naciones, de acuerdo a Vladímir Putin y al presidente chino Xi Jinpin, “están frente a las mismas amenazas y peligros”. Los dos países son actualmente socios estratégicos. También Kazajistán e India, cuyos destacamentos militares participaron en el Desfile de la Victoria, son socios estratégicos de Rusia. Esto significa que hay posibilidades de formar una fuerte alianza entre estos países en detrimento de los intentos de EEUU de salvar como sea su mundo unilateral.
Teniendo en cuenta las tensiones que existen entre India y China, Rusia podría mitigarlas y balancearlas dejando atrás desacuerdos respecto a Tíbet que ambos países habían estado arrastrando desde el siglo XIX como la herencia colonial del Reino Unido. El presidente de India, Shri Pranab Mukherjee, que asistió a la parada militar en Moscú dio señales de estar de acuerdo al mayor acercamiento a Rusia e China. En el Medio Oriente, Irán observa cuidadosamente la formación de una nueva alianza geoeconómica y geoestratégica y no extrañaría su futura integración.
Bajo la consigna del presidente chino, Xi Jinping: “La unidad hace la fuerza, mientras que el aislamiento es debilidad”, Rusia y China firmaron un paquete de 32 acuerdos para integrar la región Euroasiática incluyendo también a Kazajistán. Su propósito es crear el “Cinturón Económico de la Ruta de la Seda” que dispone de un fondo de 400 mil millones de dólares del capital chino, de los cuales 24 mil millones de dólares se usarán para financiar el tren de alta velocidad primero, de Moscú a Kazán y después, de Kazán a Pekín pasando por Kazajistán. También en tres años empezará a funcionar el gasoducto “La Ruta Occidental” formada por Gazprom y la Corporación Nacional China (CNPC) lo que aportaría a Rusia 400 mil millones de dólares en 30 años.
Todo este acelerado acercamiento de Rusia al coloso asiático cuyo Banco de Inversión en Infraestructura (BAII) ya tiene 57 socios, incluyendo el Reino Unido y Australia, mantiene estresados a los dirigentes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) y  reduce significativamente el cerco económico, financiero y mediático que Estados Unidos y sus títeres europeos tendieron a Rusia.
La publicación Global Research considera que la actual guerra fría  contra Rusia es en 80 por ciento guerra mediática, en un 15 por ciento es guerra económica y el cinco por ciento está relacionado con la retórica y algunos gestos bélicos. En realidad la política de sanciones contra Rusia produjo el efecto de bumerang económico en Europa y a la vez, ha creado condiciones de la alianza militar entre China y Rusia.
Ya comenzaron los ejercicios navales de estos dos países en el Mar Mediterráneo y en septiembre tendrán lugar maniobras navales conjuntas en el Mar de Japón o el Mar de Oriente. En septiembre, el presidente Putin asistirá al desfile militar en Pekín en conmemoración del 70 aniversario de la victoria sobre Japón. El rol de China en la Segunda Guerra Mundial, especialmente para Rusia, fue frecuentemente subestimado por los historiadores.
El ejército japonés entró en Manchuria en 1931 y sus 1,5 millones de soldados tuvieron que quedarse allí hasta su derrota en 1945. Al final de la guerra, Stalin afirmó un día que “sólo con las manos y las piernas de invasores japoneses atadas en China, fue que pudimos evitar luchar en dos frentes”. Pero la invasión japonesa trajo destrucción a China y la muerte a 35 millones de personas. Los daños económicos se calculan en 600 mil millones de dólares.
En total, ambos países perdieron más de 70 millones de habitantes que quedaron en la memoria eterna de sus países y se los recuerda especialmente durante la celebración de aniversarios de la Victoria. La reciente “Marcha del Regimiento Inmortal” unió 400 ciudades de Rusia, Ucrania, Kazajistán e Israel en la que participaron solamente en Rusia cerca de 5 millones de sus habitantes llevando carteles con los retratos de sus familiares que participaron en la guerra, la mayoría de los cuales perdieron la vida. Pero como decía el poeta griego Horacio: “No ha muerto un hombre, sólo ha nacido una leyenda”. Por eso en vano son los esfuerzos de EEUU, la Unión Europea (UE) y su máquina bélica la OTAN tratando de asustar, sancionar y doblegar países como Rusia o China.
El viaje de Angela Mérkel y John Kerry a Rusia significa que se ha dado cuenta del poder bélico de Rusia, la indoblegable voluntad de su pueblo, unido alrededor de la política de su líder y la magnitud de la nueva alianza euroasiática que será el motor de un nuevo Sistema Mundial a base del plurilateralismo como solía decir Hugo Chávez.
Para Marx “los hombres hacen su propia historia pero no la hacen simplemente como a ellos les place, no la hacen bajo las circunstancias elegidas por ellos mismos o impuestas, sino bajo las circunstancias directamente encontradas, dadas y transmitidas desde el pasado”.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK
Viejo Condor

Sputnik Mundo (SIC)

Lea más en http://mundo.sputniknews.com/firmas/20150514/1037353246.html#ixzz3a8wQwQvL