lunes, 4 de febrero de 2013

En busca de las riquezas del Ártico


Земля Франца Иосифа арктика


El Ministerio de Desarrollo Regional prorrogó el plazo para la presentación de informes periciales sobre el proyecto de ley “De la zona ártica de Rusia”.

Se trata de la fase final de una labor orientada a preparar una estrategia estatal en el ámbito de los intereses de Rusia con respecto a los territorios ubicados al norte del Círculo Polar. El asunto es urgente, ya que otras naciones, entre ellas, algunas mucho más australes que Rusia, ya han fijado objetivos estratégicos claros en cuanto al Ártico.
Hace seis años, Rusia colocó su bandera y una cápsula del tiempo en el punto del fondo oceánico correspondiente al Polo Norte. Los demás países consideraron este gesto, y no sin razón, como la intención de “jalonar” dicho territorio. Desde 2007, la situación en el Ártico cambia vertiginosamente. Tan solo cuatro días después de la colocación de la bandera rusa en el fondo oceánico del Polo Norte, el 6 de agosto, el rompehielos Healy de la Guardia Costera de EEUU viajó al océano Ártico para llevar a cabo un programa de estudios científicos no especificados. A su vez, Dinamarca envió  una expedición a la zona con el fin de comprobar el derecho de la corona danesa sobre la cordillera submarina Lomonósov, ya reivindicada por Rusia. Canadá anunció su intención de crear una base militar en la isla de Baffin. Noruega estableció un centro de mando operativo directamente en latitudes polares, comprando cuarenta y ocho aviones militares de patrulla Lockheed F-35 de una vez. Las travesías de submarinos nucleares estadounidenses a través del Polo Norte se hacen más frecuentes. Los sumergibles nucleares y la aviación estratégica de Rusia comienzan a patrullar el Ártico con mayor regularidad. Los ejercicios militares ya son una rutina en esa región.
Las estimaciones de la ONU y el Servicio Geológica de EEUU de que el volumen de los hidrocarburos que encierra el fondo del Ártico equivale al 25 % de los yacimientos conocidos a escala global, no son ninguna broma. El creciente interés hacia el Ártico se debe a que la capa de hielo que cubre en verano ese territorio está disminuyendo, facilitando el acceso a la región y la explotación de sus riquezas naturales, acota Mijaíl Babenko, coordinador del Programa Internacional para la Política de Gas y Petróleo en el Ártico del Fondo Mundial para la Naturaleza: 
—No se trata únicamente de los hidrocarburos y la pesca. Obviamente, se trata también del transporte. En 2012, el tránsito por la Vía Marítima del Norte de Rusia fue bastante activo. Como era de esperar, muchos países se dieron cuenta de que la región ofrece nuevas opciones para el desarrollo económico. Es una de la razones de todo ese ajetreo en torno al gas y el petróleo del Ártico.
Al menos, quince países participan activamente en la exploración del Polo Norte, precisó a La Voz de Rusia el director de cooperación científico-técnica internacional del Instituto ruso del Ártico y la Antártida, Serguéi Priamikov: 
—En cuanto al interés de otras naciones por el Ártico, cabe recordar que el Tratado de Svalbard que regula las actividades en ese territorio fue firmado por cuarenta países. Últimamente crece el interés por parte de China, Japón, Corea del Sur, y desde hace poco, también de la India. Tal actitud tiene que ver con las enormes riquezas naturales que hay en el Ártico, sobre todo, los hidrocarburos. Por eso hay países que quieren que el Ártico sea decretado una zona internacional sin fronteras. En realidad, el Ártico sí tiene fronteras. Si se trata del océano Ártico, estas fronteras están refrendadas en la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar. 
Un informe reciente del Fondo Monetario Internacional relativo a los productos energéticos contiene la siguiente previsión: el actual precio de petróleo de ciento diez dólares por barril se duplicará para fines de esta década. Las estimaciones de muchas otras instituciones periciales, públicas e independientes, dicen más o menos lo mismo. La multifacética gestión desarrollada por muchos estados en el océano Ártico comprueba la veracidad de estos pronósticos. Estas actividades militares, científicas y comerciales solo irán creciendo. En tales circunstancias, Rusia debe formular, lo antes posible, su estrategia nacional respecto al Ártico. Lo está haciendo y esperamos que no se vaya a demorar. 

Viejo Condor
La Voz de Rusia (SIC)

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