lunes, 5 de mayo de 2014

El destructor de EE.UU. Donald Cook abandona el Mar Negro Publicado: 25 abr 2014 | 13:16 GMT

Los medios informan de que el destructor de la Armada de EE. UU. 'Donald Cook' con el sistema de defensa antimisiles Aegis ha abandonado el Mar Negro.
 

Mientras tanto, dos buques más de la OTAN, la fragata americana Taylor y el buque espía francés Dupuy de Lome, siguen en el mar. Taylor se encuentra cerca del puerto rumano de Constanza, mientras que el buque francés permanece en el puerto de Georgia Batumi.
 Publicado: 25 abr 2014 | 13:16 GMT

Viejo Condor
RT  (SIC)

La batalla de las armas invisibles

La batalla de las armas invisibles

Descubre los dispositivos rusos de guerra electrónica. Fuente: Grigori Sisóev / Ria Novosti

El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha reconocido que la tripulación del destructor estadounidense Donald Cook quedó seriamente desmoralizada tras su encuentro con el avión de combate ruso Su-24, que no transportaba bombas ni misiles, sino únicamente un contenedor con un sistema de guerra electrónica. ¿Qué otros dispositivos de guerra electrónica poseen las Fuerzas Armadas rusas?
El pasado 10 de abril, el destructor estadounidense Donald Cook entraba en el Mar Negro. El 12 de abril, un bombardero ruso Su-24 sobrevolaba el buque. Más tarde se comentó que la tripulación del Donald Cook había quedado desmoralizada tras su encuentro con el bombardero, y algunos medios de comunicación aseguraban que 27 marineros estadounidenses solicitaron la baja del servicio. ¿Qué fue lo que asustó a la tripulación del destructor?El Donald Cook es un destructor lanzamisiles de cuarta generación perteneciente a la Armada de los Estados Unidos. Su principal arma son los misiles de crucero Tomahawk, que tienen un alcance máximo de 2500 kilómetros y pueden llevar cabezas nucleares. En su versión normal, el buque está equipado con 56 misiles, y en su versión de ataque cuenta con 96 misiles.El destructor está equipado con el sistema de combate de última generación Aegis, un sistema integrado que reúne los medios de defensa antimisiles de todos los barcos en los que está instalado en una red general, permitiendo controlar y atacar cientos de objetivos al mismo tiempo. En sus bordas, el destructor tiene instalados cuatro enormes radares universales de antena de una potencia similar a la de varias estaciones de radar. Además de los misiles Tomahawk, en sus lanzaderas universales de proa y popa figura medio centenar de misiles antiaéreos guiados de distintas clases.El bombardero ruso Su-24 que sobrevoló el Donald Cook no llevaba a bordo ni bombas ni misiles. Bajo su fuselaje había únicamente un contenedor con un sistema de guerra electrónica llamado Jibiny. Al aproximarse al destructor, el sistema Jibiny se puso en marcha y dejó fuera de servicio los radares, los circuitos de control, los sistemas de transmisión de información… En otras palabras, todo el sistema Aegis quedó desconectado como cuando se apaga un televisor pulsando el botón de un mando a distancia. Después de esto, el Su-24 simuló un ataque de misiles contra el buque, que había quedado totalmente ciego y sordo. Y repitió esta acción un total de 12 veces.Cuando el bombardero se alejó, el Donald Cook se dirigió rápidamente a un puerto rumano y no volvió a acercarse a aguas rusas. 
Los guerreros del frente invisible
“Cuanto más complejo es un sistema radioelectrónico, más sencillo resulta interrumpir su funcionamiento con medios de guerra electrónica”, comenta el director del centro de investigación científica sobre guerra electrónica y valoración de la eficacia en medios de reducción de visibilidad de la Academia Aérea Militar, Vladímir Balybin. “Para poder ganar una guerra moderna no basta con dominar el espacio aéreo. Es necesario hacerse con la superioridad tecnológica”.
Además del sistema Jibiny, el complejo industrial militar ruso trabaja en el desarrollo de distintos dispositivos capaces de descorazonar tanto a las unidades del enemigo como a agrupaciones terroristas. Las unidades de las Tropas Aerotransportadas han comenzado a ser equipadas con sistemas Infauna. Instalado en un tanque o en cualquier otro vehículo militar, este sistema encuentra y aísla la comunicación por radio enemiga en bandas HF y VHF del espectro electromagnético, “adormeciendo” sus armas de control remoto. Estas armas llegan a disparar, pero sólo después de que las columnas de tanques rusos hayan pasado sobre ellas y se hayan alejado a una distancia segura.
Infauna tiene otra función: los sensores ópticos instalados en sus laterales detectan los fogonazos de los disparos y dan la orden de crear una cortina de humo que cubre la columna de tanques del fuego enemigo.
El dispositivo Lesochek desempeña las mismas funciones que Infauna, pero es mucho más compacto: se puede llevar en una mochila o en un pequeño maletín. Con este sistema resulta muy cómodo acudir a importantes reuniones de negocios, los más avanzados servicios de inteligencia no lograrán espiar ni una palabra de estas reuniones.
La base de la protección electrónica de las comunicaciones del ejército de Rusia es el sistema Borisoglebsk-2. Este sistema cuenta con un punto automático de control y cuatro tipos de estaciones de interferencias de radio: estas encuentran las fuentes de actividad de comunicaciones enemiga en el aire y las inutilizan.
El dispositivo Zhítel localiza y bloquea teléfonos por satélite y celulares, así como sistemas de navegación GPS. Su eficacia quedó demostrada durante el conflicto en Osetia del Sur, donde consiguió desorientar a los vehículos georgianos no tripulados.
El reequipamiento de las fuerzas estratégicas de Rusia con nuevos medios de guerra electrónica avanza a ritmos vertiginosos, según anunciaba el vicepresidente del gobierno Dmitri Rogozin.
Si en 2020 el ejército y la flota estarán reequipados en un 70%, todos los dispositivos de potencial estratégico para la guerra electrónica estarán renovados en un 100%.
“Los medios de guerra electrónica permiten que nuestras armas inteligentes actúen y las de nuestro enemigo queden inutilizadas. Esto es algo extremadamente útil”, señala el vicepresidente.
Artículo abreviado. Publicado originalmente en ruso en Rossíyskaya Gazeta. 

Viejo Condor
Rossiyskaya Gazeta (SIC)

Rusia no asumirá papeles secundarios en organismos internacionales

Vladímir Putin
Durante los primeros dos años de su tercer mandato, Vladímir Putin se impuso como líder en el ranking mundial de políticos influyentes, demostrando que Rusia es capaz de defender sus intereses nacionales y no quiere “asumir papeles secundarios en las organizaciones internacionales”, señaló el director general del Centro de Información Política, Alexéi Mujin.
“Putin se situó en un nivel político cualitativamente nuevo, lo que fue notado tanto en Rusia como en el mundo entero. Durante su tercer mandato ocupó posiciones de líder en el ranking mundial de políticos influyentes. Se adelantó incluso al presidente de EEUU, provocando celos en sus homólogos europeos y estadounidenses”, dijo.
Los Juegos Olímpicos de Sochi y la adhesión de Crimea contribuyeron mucho a aumentar la influencia de Putin, le dieron independencia frente a diversos grupos políticos y empresariales del país y le permitieron aplicar una política que permite cumplir sus promesas electorales de 2012, señaló.
Según el politólogo, una de las tareas actuales del equipo de Putin consiste en defender las posiciones de Rusia en el ámbito mundial, lograr que se perciba como un socio igual en derechos y que “no asuma papeles secundarios en los organismos internacionales”.

Viejo Condor
RIA Novosti (SIC)

domingo, 4 de mayo de 2014

49 muertos por choques en Ucrania

Violencia creciente. Según Rusia, la ofensiva de Kiev destruyó la esperanza de llegar a un acuerdo (AP).

Juntos. Merkel y Obama.



 La anunciada acción militar de Kiev en Slaviansk se sumó al incendio de la central sindical con que culminaron choques entre manifestantes en la ciudad portuaria de Odessa, para dejar ayer 49 muertos en medio de la crisis política que vive Ucrania.
Los choques en Odessa terminaron con un saldo de 42 víctimas fatales, cuatro veces más que las siete del ataque del gobierno ucraniano contra la rebelada localidad sudoriental de Slaviansk, donde tropas de Kiev llegaron al centro con armamento pesado.
El enfrentamiento en Odessa comenzó avanzado el día, cuando un grupo de manifestantes prorrusos encaró a una manifestación prooccidental de la que participaban barrabravas del club de fútbol local Chernomorets.
A esos contingentes se sumaron, según la agencia estatal rusa Itar Tass, miembros enmascarados del grupo ultraderechista Pravy Sektor –identificados con brazaletes y venidos de Kiev– e integrantes de la barra brava de un club de la localidad de Jarkov, en el otro extremo del país.
Los partidarios del gobierno ucraniano coreaban “el este y el oeste, juntos”, “gloria a Ucrania”, “muerte a los enemigos” y “apuñalen a los moskali ” (término despectivo que aplica la ultraderecha ucraniana a los rusoparlantes).
En un choque con palos y piedras que derivó en tiroteo cayeron cuatro personas. Los prorrusos buscaron refugio en la sede sindical local, que se incendió con ellos adentro.
El siniestro, por el cual Itar Tass responsabilizó a “militantes de Pravy Sektor y radicalizados de las autodefensas”, se cobró 38 vidas más, 30 por inhalación de óxidos de carbono y ocho tras saltar por las ventanas, según fuentes del Ministerio del Interior de Ucrania.
Ofensiva anunciada
En Slaviansk, bastión de la insubordinación contra Kiev en el industrial y minero sudeste de Ucrania, autoridades rebeldes informaron de cinco muertes locales, a las que se sumaron dos soldados ucranianos.
El autoproclamado alcalde de la ciudad rebelde, Viacheslav Ponomarev, señaló que los muertos por el ataque eran tres miembros de las fuerzas de autodefensa y dos civiles.
Uno de los líderes de las fuerzas de autodefensa señaló que la ciudad estaba bloqueada por las tropas ucranianas.
Por su parte, el Ministerio del Interior de Ucrania confirmó que dos militares murieron y tres de sus helicópteros fueron destruidos en el curso de la operación lanzada para recuperar Slaviansk. El titular de la cartera, Arson Avakov, señaló que se dieron “verdaderos combates con armas pesadas”.
En este contexto, el presidente ruso, Vladimir Putin, acusó a Kiev de destruir la “última esperanza” de una solución pacífica al conflicto con los separatistas prorrusos y advirtió que fue autorizado a realizar acciones militares por la Duma (Parlamento).
Frente a esta autorización, Kiev teme que Moscú invada con sus tropas el este y sur de Ucrania, bajo el pretexto de proteger a los ciudadanos rusos o sus intereses.
A su vez, el primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, señaló que Kiev está tomando “decisiones criminales”. “Deben ser conscientes y cesar el asesinato de sus propios ciudadanos”, expresó.
Anoche, el Consejo de Seguridad de la ONU fracasó por 13ª vez al no actuar sobre la crisis en Ucrania, luego de una sesión en la que Rusia exigió el fin de la violencia, y las potencias occidentales acusaron a Moscú de equipar a los prorrusos.
Exhiben unidad
Cita en Washington. En un alarde de unidad occidental de cara a Ucrania, el presidente estadounidense, Barack Obama, y la canciller alemana, Angela Merkel, amenazaron a Rusia con tomar sanciones más fuertes y amplias si Moscú no muestra inmediatamente un cambio de conducta. “No nos quedará otra opción que aplicar sanciones adicionales y más severas”, dijo Obama en conferencia de prensa junto con Merkel.

Las milicias dicen que Kiev ordenó minar un arsenal en el este de Ucrania

Las milicias dicen que Kiev ordenó minar un arsenal en el este de Ucrania
Uno de los mayores arsenales del este de Ucrania, situado en las galerías de una antigua empresa minera, fue minado por orden del nuevo Gobierno en Kiev, declaró hoy un líder de las milicias de Donetsk.
“No tenemos armas en la región. La Junta (en Kiev) ve los ánimos y ha sacado de aquí todas las armas. Solo las hay en la mina Volodárskaya, en Artiómovsk, pero está bien protegida, con torres de control y francotiradores. Además, está minada. Van a explotarla en caso de asalto”, declaró a esta agencia Serguéi Tsiplakov, subjefe de las milicias de Donbass.
Tsiplakov afirmó que “son datos fehacientes, proporcionados por trabajadores de la mina”.
En la mina Volodárskaya se almacenan desde los tiempos de la URSS grandes cantidades de armas de la Primera y la Segunda Guerras Mundiales, entre uno y tres millones de unidades, según estimaciones de expertos.
A finales de marzo pasado, milicianos de Donetsk bloquearon el acceso al arsenal para impedir que el Ministerio de Defensa y la Guardia Nacional de Ucrania evacuaran las armas. Efectivos de tropas aeromóviles intentaron desmantelar el puesto de control a finales de abril, pero las milicias repelieron el ataque.
“La mina está protegida por un grupo de operaciones especiales, pero a la salida hay una barricada de manifestantes”, explicó Tsiplakov.
A la primera señal de alarma, según él, se congregan en el lugar centenares de personas para parar los camiones que intentan trasladar las armas a otro lugar. “A lo mejor, consiguen sacar algo en helicópteros pero son cantidades mínimas”, dijo.
El pasado viernes, las fuerzas de seguridad de Ucrania reanudaron su dispositivo contra las milicias en varias ciudades de Ucrania Oriental, usando en algunos casos blindados y helicópteros.
Moscú advirtió de que esta operación punitiva echa por tierra el acuerdo logrado el 17 de abril en Ginebra para reducir la tensión.

Viejo Condor
RIA Novosti (SIC)

sábado, 3 de mayo de 2014

Lavrov: La operación de Kiev en el este sume a Ucrania en una guerra fratricida

Ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov
La operación lanzada por las fuerzas de seguridad de Kiev en el sureste de Ucrania pone al país al borde de un conflicto fratricida, advirtió hoy el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en una conversación telefónica con el secretario de Estado de EEUU, John Kerry.
“(El ministro) Lavrov subrayó que la operación punitiva en el sureste de Ucrania sume al país en un conflicto fratricida, y pidió a EEUU aprovechar al máximo su influencia para hacer que el régimen de Kiev, que ha declarado la guerra a su propio pueblo, cese de inmediato las acciones de guerra en las regiones surorientales, retire las tropas y libere a los participantes de las protestas”, dice una nota de la cancillería rusa.
En la conversación telefónica mantenida a petición de EEUU, el jefe de la diplomacia rusa también destacó la importancia de usar la capacidad mediadora de la OSCE para hacer que las autoridades de Kiev cumplan sus compromisos plasmados en la Declaración de Ginebra del 17 de abril en materia de la desescalada de la tensión y la puesta de marcha del diálogo nacional.
“La posibilidad de que ello (la desescalada y el diálogo nacional) se produzca todavía se mantiene, con la condición de que todas las regiones están debidamente representadas en este proceso y que se frene a los terroristas del Pravy Sektor responsables de la matanza en Odesa”, indica el comunicado.
La crisis ucraniana centró también la conversación telefónica que el ministro Lavrov mantuvo este mismo sábado con el presidente de Suiza y responsable actual de la OSCE, Didier Burkhalter, según otra nota de la cancillería rusa.
“Lavrov abogó por aprovechar el potencial de la OSCE para presionar a Kiev con el objetivo de lograr la suspensión de la operación militar contra la población de las regiones surorientales de Ucrania”, explica el documento.
Las partes reafirmaron además la importancia de dar un cumplimiento íntegro al acuerdo que se alcanzó en la reunión cuatripartita sobre Ucrania el pasado 17 de abril en Ginebra.



Viejo Condor
RIA Novosti (SIC)

Las tragedias de Odesa y Slaviansk son un preludio de la guerra civil

Situación en OdesaSituación en Odesa

Los trágicos acontecimientos en Odesa y en el sureste de Ucrania pueden verse como un preludio de la guerra civil, opinó hoy Andréi Klímov, vicepresidente del Comité de Asuntos Internacionales del Senado ruso.“Expresamos todos nosotros nuestras condolencias por las personas que han perdido la vida en esta masacre. De hecho, se trata de una especie de preludio a la guerra civil”, manifestó Klímov.Enfatizó que lanzar acciones de guerra en ciudades de densa población constituye un crimen por sí solo.“Incluso en EEUU han rectificado y han dicho que la muerte de personas en Odesa es inaceptable. Y eso que el propio EEUU ha instigado en gran medida a quienes hoy cometen atropellos tanto en el sureste del país como en Odesa”, puntualizó.Según el legislador ruso, el hecho de que semejantes cosas ocurran en pleno siglo XXI es “vergonzoso y bochornoso”.“En primer lugar, es una vergüenza para Occidente que va contando a todo el mundo cuentos de hada sobre una democracia abstracta, cuando en realidad ha comenzado ya a disparar a la gente”, acotó.Algo parecido ocurrió hace no mucho en la antigua Yugoslavia, recordó Klímov.“Hoy día las mismas personas intentan orquestar los acontecimientos en Ucrania cerca de nuestras fronteras”, advirtió.

Viejo Condor

RIA Novosti (SIC) 




Kiev y sus patrocinadores de Occidente provocan el derramamiento de sangre

Disturbios en Odesa
Kiev y sus patrocinadores occidentales provocan el derramamiento de sangre en Ucrania y tienen responsabilidad directa en ello, declaró hoy el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
“Kiev y sus patrocinadores occidentales provocan de facto el derramamiento de sangre y tienen responsabilidad directa en ello. Deben comprender que son ellos sobre los que recae la responsabilidad”, sentenció Peskov.
En particular, acusó a Kiev de los disturbios de ayer en Odesa en los que murieron, según el balance oficial, 42 personas.
“Las autoridades de Kiev no solo son responsables de este crimen sino son cómplices directos de estas acciones criminales, tienen ya de hecho las manos ensangrentadas”, insistió.
Subrayó que los que califican de legítimo el actual régimen ucraniano también se están convirtiendo en cómplices de Kiev, y tildó de “gran cinismo” las justificaciones de la operación punitiva en el sureste de Ucrania.
“De esta forma, Occidente justifica los asesinatos y la tragedia que estamos viendo”, acotó.
A partir de ahora, ni Rusia ni cualquier otro país serán capaces de influir en los habitantes del sureste ucraniano que ven amenazadas sus vidas, advirtió el portavoz de la presidencia rusa.
“Rusia y los demás países han perdido su influencia en estas personas, pues será imposible hacer que se desarmen ante la amenaza directa para sus vidas, las amenazas por parte de los radicales, los ultranacionalistas y las fuerzas armadas que cumpliendo con órdenes criminales asesinan a su población”, enfatizó.

Viejo Condor
RIA Novosti (SIC)

viernes, 2 de mayo de 2014

Malvinas no es una simple anécdota histórica (Tercera Parte)


No es intención de este artículo realizar una completa descripción de ese conflicto bélico, del cual existen numerosos trabajos publicados, algunos de ellos de relevante validez por sus sólidas fundamentaciones documentales, a los cuales podrán remitirse quienes necesiten ampliaciones o profundizaciones al respecto.

El 2 de abril de 1982 se produjo el operativo militar de recuperación de los archipiélagos australes por parte de las Fuerzas Armadas de Argentina. Desde lo estrictamente militar, el operativo puede ser calificado de impecable, pues fue rápido, preciso, y de acuerdo a las órdenes previas, no se ocasionaron bajas en las tropas británicas. El único fallecido ese día, lamentablemente, fue un oficial de la Armada Argentina, hecho acaecido al reducirse la pequeña guarnición británica existente en Las Malvinas. También fue destacable, que durante los dos meses y medio que duró la permanencia de las fuerzas argentinas en Malvinas, no se registró ningún ataque o agresión a los pobladores ni ningún acto de saqueo o violencia contra civiles. No solo las órdenes al respecto fueron muy estrictas, sino que se partió del hecho fáctico que se estaba recuperando suelo patrio, por lo que esos pobladores habitan jurisdicción argentina, y como tales deben ser respetados.
El caso es que una vez completada la recuperación de los archipiélagos, en particular el de Malvinas, quedó demostrada en los hechos la falta total de un correcto análisis geopolítico, por parte de las cúpulas cívico – militares, que habían usurpado el poder en 1976, y aún permanecían en él, pese al desgaste que en ese momento soportaban, fruto no solo del régimen tiránico imperante, sino por haber apoyado un plan de gobierno crudamente neoliberal, dictado desde los centros del poder financiero mundial, con desastrosas consecuencias económicas y sociales para Argentina.
Esas cúpulas cívico – militares, partían de la presunción –presentada hasta con arrogante altanería- de considerarse “aliados” de EEUU, por lo que supusieron que la potencia del norte sería neutral, o que al menos buscaría sinceramente un acuerdo pacífico al diferendo, que los hechos encaminaban clara e irremisiblemente a una guerra.
Gruesos errores de interpretación de esas cúpulas usurpadoras del poder argentino, pues por haber prestado la colaboración en operativos de contrainsurgencia y guerra sucia en Centroamérica, y por ser demostradamente anticomunistas, creían haber alcanzado el estatus de “aliado” de la mega potencia, siendo que en realidad jugaron el papel de dóciles marionetas descartables a la primera oportunidad, y el conflicto del Atlántico Sur era precisamente eso.
Tremenda ignorancia histórica y geopolítica, imperdonable tanto en las cúpulas militares como en los civiles asociados al gobierno argentino del “proceso” (el del golpe de Estado de 1976); pues un mínimo análisis bien fundamentado muestra las sólidas y viejas alianzas de EEUU con Gran Bretaña, no solo por haber luchado juntos y en estrecha colaboración en las dos grandes guerras mundiales, sino por la sumatoria de actos y hechos coincidentes en los manejos de los resortes del Poder Mundial, ya desde fines del siglo XIX, en forma continuada hasta hoy.
Gran Bretaña puso el marcha su operativo bélico, con un gigantesco convoy, que incluyó varios submarinos nucleares y dos portaviones, contando con los respaldos del Commonwealth (la Comunidad Británica de Naciones) –por caso Nueva Zelandia sumó una fragata-, de la OTAN, y sobre todo muy activamente de EEUU, que en la Isla Ascensión (en medio del Atlántico) abasteció ampliamente de pertrechos bélicos de última generación, como los misiles aire – aire con los que equiparon a los cazas Harrier. Y es conocido que EEUU suministró amplia logística e información satelital y de aviones espías de alto rango de vuelo.
Argentina, encadenada por autoasumidas limitaciones ideológicas, habría desechado o no buscado pertrechos o asistencia en países del entonces bloque comunista -¡las confusiones de los colonizados mentales, que priorizan “al sistema” antes que La Patria!-. Por caso, circuló la firme versión que Cuba habría ofrecido tropas bien entrenadas y pertrechadas, sin condicionamientos, y seguramente se habría podido reforzar convenientemente la Fuerza Aérea, que hizo esfuerzos notables con material volante mayormente anticuado.
Hubo manifestaciones populares y voluntarios que se ofrecieron a luchar, en casi todos los países de Iberoamérica. Pero particularmente con Perú y Venezuela los argentinos tenemos una enorme deuda de gratitud, por los amplios apoyos recibidos. Lo mismo puede decirse de la Libia de Gadafi, que envió varias toneladas de pertrechos muy modernos, la mayor parte de los cuales ni habría sido usado, posiblemente por carencias de entrenamiento y problemas logísticos en Malvinas.
Así las cosas, el balance del poder nos era muy desfavorable a los argentinos, sobre todo con la carga de los condicionamientos ideológicos, fruto de la colonización cultural de las cúpulas gobernantes adocenadas.
Cabe expresar que el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), pasó a ser letra muerta a partir de su clara violación por parte de EEUU y Canadá básicamente, que vetaron todo apoyo a Argentina. Dicho tratado era otro de los engendros frutos de la Guerra Fría, que fue usado para el bloqueo a Cuba, la invasión a Santo Domingo y otros fines similares, siempre “en defensa del mundo libre, occidental y cristiano”, pese a ser todo eso una gigantesca falacia, ni libre, ni circunscripto a Occidente ni de valores cristianos.
Por otra parte, debe enfatizarse que pese a lo impopular de la Junta de Comandantes usurpadora del poder en Argentina, la reconquista de las islas tuvo enorme apoyo popular, pues es sin duda una Causa Nacional de muy larga data.
Las acciones bélicas en gran escala se iniciaron el 1 de mayo de 1982, al arribar el convoy agresor a inmediaciones de Malvinas, con el prolegómeno de algunos breves enfrentamientos en Las Georgias del Sur, poco antes. La breve pero intensa guerra duró hasta el 14 de junio de 1982.
Los agresores colonialistas evaluaron también atacar a Argentina en el continente, y un helicóptero británico se destruyó en el sur de Chile, cerca de la frontera argentina, en un presunto operativo comando abortado.
El desgaste sufrido por ambos bandos fue considerable, y solo mucho después se supo que los enconados ataques británicos de los últimos días, eran consecuencia que estaban usando los últimos recursos disponibles en el escenario de guerra, pues varios transportes, sobre todo el Atlantic Conveyor, habían sido hundidos por los aviones argentinos, y los suministros escaseaban del lado británico, además que el grueso de la flota de guerra estaba en muy mal estado. Por algo la flota agresora no fue presentada en las islas, al producirse la rendición argentina.
Allí la inteligencia británica exhibió la cifra “políticamente correcta” de las bajas oficialmente reconocidas a consecuencia de la guerra: Gran Bretaña 255 muertos y 775 heridos, Argentina 649 muertos y 1068 heridos.
Las cifras de Argentina son reales, mientras que las británicas con claramente falseadas, por algo ocultaron la información como secreto de Estado por largo tiempo.
Analistas serios y muy bien documentados, estiman las bajas británicas en un mínimo de 1029 muertos, existiendo detalles de eso en función de los combates y de los navíos y aeronaves destruidos y dañados de las fuerzas invasoras colonialistas. Muy posiblemente soportaron más de 1250 bajas.
Treinta y un barcos británicos suman los hundidos, más los averiados y fuera de combate. Reconocieron ocho hundimientos, pero muy probablemente el portaaviones Invincible –atacado certeramente por la Fuerza Aérea Argentina- fue hundido, y reemplazado de urgencia para ocultarse el hundimiento –por motivos políticos- por otro viejo buque similar que iba camino al desguace.
Cuarenta y cinco aeronaves británicas fueron destruidas en combate, además de varias perdidas en accidentes, y un número no precisado enviado al mar en las bodegas del gigantesco carguero Atlantic Conveyor.
Según una película documental británica posterior a la guerra, solo mantenían operativo un escuadrón de cazas Harrier…¿que pasó con los demás?
Con semejante nivel de daños soportados por los invasores británicos, además de los combates y bombardeos en tierra, ¿tiene lógica la cifra “oficial” de bajas de sus fuerzas? ¡Sin duda no!
Seguramente no incluyeron tampoco las bajas de los mercenarios gurjas, y de los tripulantes chinos, embarcados de urgencia en Hong Kong.
El altivo orgullo imperial no podía reconocer el enorme castigo recibido de un país del tercer mundo.
Dadas las claras amenazas de arrojar bombas atómicas sobre algunas importantes ciudades argentinas, el papa Juan Pablo II viajó de urgencia a Argentina para tramitar nuestra rápida rendición.
Por otra parte, según testimonios recogidos de oficiales de las FFAA argentinas, posteriormente a la guerra, militares norteamericanos reconocieron que tenían instrucciones de intervenir directamente, si los británicos hubiesen sido derrotados en los combates finales en Malvinas.
Resultan claros y contundentes los apoyos a la postura argentina por la disputa de los tres archipiélagos australes, tanto en los organismos regionales de Íbero América y El Caribe, como en las asociaciones de los países antes agrupados como los No Alineados, de los cuales posiblemente la agrupación actual más representativa es el G-77 Más China. Incluso en la ONU la posición argentina recibe adhesiones, las que quedan neutralizadas por el poder de veto de Gran Bretaña y de EEUU en el Consejo de Seguridad.
No solo debe considerarse la muy irritante situación de sostenimiento totalmente anacrónico del estatus colonial, en la cual persiste tozudamente la vieja potencia imperial, ni tampoco la cuestión de focalizarse exclusivamente en las legítimas reivindicaciones de Argentina de parte de su patrimonio territorial usurpado por la fuerza. Cobran especial y creciente relevancia los factores de gran importancia geopolítica que están en juego, los que sin duda constituyen la motivación principal por la cual Gran Bretaña persiste en pretender desconocer las sólidas bases históricas, geográficas y políticas que sustentan la postura argentina, con la solidaridad de Íberoamérica, El Caribe y diversas naciones del antes llamado Tercer Mundo.
La disputa por la soberanía de los tres archipiélagos involucra las enormes riquezas pesqueras, petrolíferas y posiblemente mineralíferas del Atlántico Sur; y sus proyecciones muestran su importancia en la disputa por la soberanía de extensas porciones antárticas, reclamadas por Argentina y Chile, también pretendidas por Gran Bretaña (pese a ser un país del Hemisferio Norte, sin vinculación geográfica con La Antártida).
Además, la presencia británica es una intromisión en el Mar Argentino, el cual se sitúa en la Plataforma continental, dentro de la cual están Las Malvinas.
Desde allí también se influye en el Estrecho de Magallanes, y el Pasaje de Drake, que son las únicas vinculaciones naturales entre el Atlántico y el Pacífico.
Por otra parte, desde Malvinas, la agresividad británica amenaza a La Patagonia, extenso territorio en su mayoría argentino, sobre el cual las ONGs británicas (principalmente) y norteamericanas realizan acciones de zapa para promover el racismo ultra indigenista; y pautas de ecología cavernaria, cuyas verdaderas finalidades son mantenernos anclados en el subdesarrollo crónico.
Puede constatarse que hay mucho en juego, además de la dignidad nacional. Por ello, solo puede ser fruto del desconocimiento, de la superficialidad, o de asumir posturas encubiertas pro británicas, que algunos opinantes tilden de “patriotera” la firme posición argentina al respecto.
Tan desubicada esa calificación, como tratar de “patrioteras” la resistencia de EEUU a la invasión británica de 1812, la defensa cubana en Bahía de Cochinos, la rebelión de España contra la invasión napoleónica, o la combatividad rusa ante la Operación Barbarroja.

Viejo Condor

Malvinas no es una simple anécdota histórica (Segunda Parte)


En mérito a la brevedad, cabe decir que las Malvinas están en la Plataforma Continental Argentina, a menos de trescientos cincuenta kilómetros del punto más cercano del territorio continental argentino; mientras que se sitúan a catorce mil kilómetros de Gran Bretaña.

Su usurpación y continuada ocupación es otro de los tantos actos de piratería que el vetusto imperio realizó en su existencia. Un poco más alejados pero claramente en jurisdicción del Mar Argentino o de sus adyacencias, están los otros dos archipiélagos en disputa. Claramente sus usurpaciones forman parte de las evidentes amenazas estratégicas a Sudamérica, de la OTAN, del Commonwealth y de la entente explícita EEUU-Gran Bretaña, aliados en los procesos de neocolonialismo del siglo XXI.
Quede en claro que no se trata de ningún prejuicio ni menos aún odio, al pueblo británico, el cual merece respeto, como cualquier otro grupo humano, en un contexto de pensamiento fuera de toda connotación racista o discriminativa.
Resulta muy claro que pese al buen nivel de vida medio existente en Gran Bretaña, la estructura socio política de ese país es fuertemente clasista, estructurada en estratos diferenciados pétreos, discriminando y excluyendo a las grandes mayorías, pues la movilidad social tiene un techo casi infranqueable, muy característico de las sociedades humanas que separan a la gente en nobles y plebeyos, en una estructuración segmentada, como herencia anacrónica post medieval, dieciochesca congelada en el tiempo.
De hecho, el sistema monárquico, mantenido y en parte renacido en Europa, resulta en el mantenimiento de castas ociosas, improductivas y cargadas de injustificables privilegios, que mal pueden considerarse un ejemplo para el mundo.
Por otra parte, en Gran Bretaña el acceso a la educación superior es restringido por la vía de elevados aranceles, acentuando la estratificación socioeconómica.
Ese tipo de cerrada discriminación era el que padecían los kelpers (isleños malvinenses), siendo notable que por las cerradas pautas culturales impuestas por el anacrónico imperio, esa realidad era mansamente tolerada y aceptada –seguramente sin margen de discrepancia- por esos pobladores, que eran considerados “súbditos británicos de segunda categoría”. En ese contexto semi feudal dieciochescamente monárquico, tiene enorme importancia la valiente actitud de Alejandro Betts, quien enfrentando presiones sociales e incluso familiares, asumió plenamente la ciudadanía argentina, que por derecho le corresponde, pues nació en territorio argentino, nació en Malvinas.
Con esos condicionamientos culturales, puede entenderse el rechazo a Argentina, manifestado por la población isleña, que es básicamente británica trasplantada a las islas. Pero pueden quedarse tranquilos, pues Argentina es un país tolerante, sin racismos, que integró bien a diferentes contingentes de inmigrantes de muchos orígenes. Cuando esas islas vuelvan a la soberanía argentina –como corresponde-, serán respetados plenamente, podrán vivir en paz, y acceder a los muchos beneficios que la Argentina continental dispensa a todos los habitantes.
Si bien el colonialismo es de muy vieja data, y en América comenzó desde el descubrimiento formal del continente por parte de los europeos, en 1492; la elevación (¿¡!?) al rango de estatus formal incluso exhibido con aires de grandeza por las potencias que lo practicaban, puede situarse en el siglo XIX, con el punto de máxima exaltación en la Conferencia de Berlín, realizada en 1884/5.
Básicamente en esa Conferencia, se acordó la repartija de África –como si fuera un simple bien mostrenco, sin importar nada sus pobladores y sus culturas-, entre las varias potencias colonialistas europeas de fines del siglo XIX.
Ya antes habían logrado subyugar a antiquísimos pueblos y culturas, como los casos de India y China, por citar tal vez los más relevantes pero no los únicos.
El colonialismo se extendió también por buena parte de Asia; mientras que en Sudamérica el colonialismo financiero – diplomático británico había logrado el dominio pleno, solo sutilmente reforzado por ciertas presencias militares o exhibiciones discretas pero contundentes de su poder naval, por entonces excluyente. El colonialismo cultural era una pieza clave de la estrategia colonial británica en América del Sur y parte del Caribe, y la doctrina económica liberal, sin duda operó como el duro mascarón de proa para forzar el mantenimiento de ese esquema de subordinación real, bajo apariencias de independencias formales.
En América Central y buena parte del Caribe, la Doctrina del Gran Garrote (Big Stick) resultó ser la transparentación del intervencionismo militar de EEUU en su “patio trasero” próximo; despectiva denominación que luego se amplió a toda Iberoamérica y El Caribe, solo tolerando ciertas presencias colonialistas de Gran Bretaña, Francia y Holanda en ese contexto geográfico.
Después de promesas de descolonización a escala mundial, rápidamente incumplidas por las potencias vencedoras en la Primera Guerra Mundial, al cabo de la Segunda Guerra Mundial el proceso de descolonización adquirió por fin fuerza efectiva, con las independencias de nuevas naciones o los resurgimientos de viejos Estados, en un proceso históricamente muy breve, sobre todo entre 1945 y la década del sesenta; continuando en escalas menores en las dos o tres décadas siguientes.
Pocos enclaves abiertamente coloniales perduraron, siendo uno de ellos el de los tres archipiélagos en disputa en el Atlántico Sur, en los cuales Gran Bretaña mantuvo el anacrónico régimen, pese a los muy fundamentados reclamos de Argentina.
Claramente, entre 1945 y cerca de fin de siglo, era “políticamente incorrecto” declarar abiertamente posiciones favorables a acciones colonialistas, desarrolladas según la tónica tradicional de las intervenciones armadas directas; pese a lo cual hubo muchas acciones de intervenciones solapadas en otros Estados, pudiendo citarse los sucesivos golpes de Estado en Sudamérica en los años setenta, algunos de ellos con directas pero encubiertas participaciones de la CIA (la inteligencia norteamericana), pero no fueron los únicos casos en el mundo, en esos convulsionados años, los sucesivos y también los anteriores recientes.
Pero a partir de la Revolución Neoconservadora, personificada en la dupla Reagan–Thatcher, el intervencionismo militar directo y desembozado, amparado por nuevas doctrinas de “ataques preventivos” y de “defensa de la libertad, la democracia, los derechos humanos” y otros eufemismos esgrimidos como justificativos mediáticos, puede considerarse que se dio origen a la era del Neocolonialismo del Siglo XXI. Evidentemente el cuadro de Unipolaridad Excluyente –que algunos vaticinaron como cuadro permanente- al emerger EEUU como la única gran potencia mundial, y contando con la Unión Europea como socio menor casi incondicional, fue el contexto geopolítico global que dio cabida a esa nueva etapa del colonialismo, dentro de la cual están sucediendo muchos hechos de gran trascendencia estratégica mundial.
Sin duda el mundo se transformó rápidamente en Multipolar, con los roles crecientes de la Potencias Emergentes del BRICS, de los otros Doce Emergentes (dentro de los que está Argentina), además de los cambios en las potencias tradicionales de la troika económica de EEUU, UE y Japón.
Es por las presiones de la nueva realidad mundial, que Gran Bretaña pretende darle una pseudo apariencia no colonial, intentando crear un Estado prefabricado y falso, fogoneando la supuesta autodeterminación de su población invasora y trasplantada, en Malvinas. Y con ello, no solo proyecta un nuevo Estado tapón, sino darle mayor viabilidad a sus pretensiones de usurpaciones de los territorios antárticos de Argentina y Chile.
Mientras, realiza constantes acciones de “guerras blandas”, por medio de varias ONGs pseudo ecologistas (como Greenpeace), de “derechos humanos” (una excusa eufemística para desarrollar otras acciones disolventes), y ultra indigenistas (como Mapuche Nation, que se entromete descaradamente en la Patagonia Argentina y la Patagonia Chilena, desde su sede en Bristol, Gran Bretaña).
Sin duda los ultra indigenistas buscan provocar conflictos y odios de tipo racial, acorde a la vieja usanza británica de “divide y reinarás”.
El informe Shackleton y el informe Rockefeller
Elaborado por un equipo de especialistas, conducido por Lord Shackleton, el informe fue presentado en 1976. Recomendaba distintas líneas de acciones que juzgó factibles. Entre ellas la pesca –con el puerto isleño como base operativa-, y otras operaciones vinculadas al rico mar continental austral y similares, como cría de salmones y procesamiento de algas. Consideraba una prioridad la extensión del aeropuerto, tanto para uso civil como militar.
No obstante, no recomendaba la actividad petrolera y gasífera, no solo por los problemas técnicos – operativos, sino seguramente por serle muy importante contar con un respaldo en tierra firma, el cual lógicamente Argentina no está dispuesta a dar hasta tanto se resuelva favorablemente el conflicto por la soberanía de los archipiélagos.
Se asegura que las conclusiones de dicho informe siguen siendo válidas para los entes británicos en la fecha.
Sin duda constituyó otro paso en las acciones colonialistas británicas en el Atlántico Sur y la Antártida.
Por su parte, el Informe Rockefeller, finalizado en 1969, fue realizado por Nelson Rockefeller, en la presidencia de Nixon. Analizó los factores que forjan la notable unidad que es Íbero América (también llamada Latinoamérica). Los factores de unidad de nuestros pueblos son tres. Idioma en común (incluyendo al muy similar portugués); historia en común (la cual cuenta con numerosos antecedentes de intentos de unificación); religión en común, siendo el catolicismo la religión mayoritaria, y con fuerte inserción histórica en esta gran región.
Los ataques en muchos casos sutiles, se dieron en todos los campos, siendo notable la mayor penetración de pautas culturales de violencia y de bajo nivel, por medio de la difusión masiva de series de TV, de películas, así como las distorsiones conceptuales difundidas por distintos medios que operan bajo la batuta de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa).
La historia en común es omitida por los falsificadores de la historia, al estilo del academicismo histórico basado en omisiones y tergiversaciones, que tuvo en Argentina a Bartolomé Mitre como su fundador y principal instigador. Incluso tratan las historias de nuestras fragmentadas naciones como hechos aislados, no como un todo de origen, y acentúan factores de desunión, como guerras y otros hechos conflictivos, incluyendo ciertos prejuicios racistas inculcados con mucha sutileza, y con violencia conceptual y de hecho en los últimos años, en el movimiento ultraindigenista, financiado desde los centros de poder de las potencias anglosajonas, con el entusiasta apoyo de sectores de “izquierdas” pseudo progresistas, divorciados de todo lo vinculado al Pensamiento Nacional.
La religión en común es un factor no solo espiritual, sino cultural de importancia formidable. Ya en 1912, Theodore Roosevelt (el presidente de la doctrina del Gran Garrote), había manifestado su contrariedad por el accionar de la Iglesia Católica, por hacer pensar a los fieles e inculcarles pautas de compromiso, honestidad y de dignidad personal, entre otros valores morales esenciales. Rockefeller fue mucho más allá, pues aconsejó apoyar a las variopintas iglesias y sectas llamadas genéricamente pentecostales, con interpretaciones muy curiosas de La Biblia, con énfasis acentuado en el Antiguo Testamento, con técnicas de captación y de asimilación férreamente consolidada de los fieles, y dentro de la notable variedad, unidas todas por el constante ataque a la Iglesia Católica, dedicándose claramente más a cooptar sus fieles entre católicos que entre los agnósticos o los fieles de otras religiones. Las financiaciones provenientes de EEUU a esa expansión pentecostal, según lo indican diversas fuentes extraoficiales, parecen ser muy importantes y constantes.
Queda en claro que los notables esfuerzos de unidad continental, de entes regionales como el Mercosur, la Unasur y la Celac, están a contramano de las líneas de acciones marcadas desde los centros de poder de América del Norte.
Por algo esos entes regionales hicieron suya la causa de Malvinas, mientras desde los organismos panamericanos (en los que influyen mucho EEUU y Canadá), el tema es tratado con parsimonia y evidente postura anglófila.
co/as
Viejo Condor